Un debate eterno vuelve a encenderse en medio de la celebración de los 40 años de la llegada del hombre a la Luna: ¿se debe volver al satélite terrestre después de más de 30 años, o mejor pensamos en serio en llegar a Marte?
Como ensayando una respuesta, Michael Collins, nada menos que el piloto del módulo de comando del Apolo 11, acaba de decir que a veces piensa que en aquel viaje histórico de 1969 llegó "al sitio equivocado". Desde pequeño, él siempre quiso ir a Marte, su "sitio favorito".
El "gran salto para la humanidad" que diera Neil Armstrong el 20 de julio de 1969 fue el inicio de la nueva era espacial, aunque muchos 'conspiradores' aún sigan insistiendo en que todo fue una farsa. Pero mientras las celebraciones se suceden y el mundo entero recuerda la hazaña del Apolo 11, la Nasa ya habla de "presencia permanente" en la Luna (de hecho, planean volver en 2018), y de sus ganas de conquistar el planeta rojo.
El primer paso lo habría dado la Nasa al encargar a 10 centros de investigación que preparen los sistemas que tendrán las nuevas naves. Pero Estados Unidos no es el único país que quiere llegar a Marte (tampoco el único que quiere volver a la Luna). La Agencia Europea del Espacio (ESA) acaba de capacitar en Rusia a un grupo de personas pensando en ese viaje.
Mientras los países miran sus presupuestos, miden las consecuencias de una inyección tremenda de dinero a estos proyectos, sobre todo en tiempos de crisis, el mundo sigue recordando aquellas dos horas y algo del primer paseo por la Luna. El primer paso nunca se olvida; ahora habrá que esperar a ver, seguro en directo, los que siguen.
Después de que el ex presidente Alberto Fujimori fue sentenciado a 25 años de prisión, por los casos Barrios Altos y La Cantuta, no pocos se sorprendieron de que su hija Keiko Fujimori mantuviera el primer lugar en la intención de voto presidencial para 2011. Para muchos, lo obvio hubiera sido que ella se 'desinflara' políticamente por el escándalo; pero no fue así. Tampoco fueron pocos los fujimoristas que criticaron el fallo calificándolo de político y "de una venganza contra el hombre que acabó con el terrorismo". Esto, a decir de algunos analistas, confundió a un gran sector de la población que si algo recuerda del fujimorato en primer orden, es la lucha contra ese flagelo. Pero lo que ellos no entienden bien es que esa lucha no debía implicar que el Estado avale el asesinato de inocentes. La sentencia de este lunes podría significar un cambio. El fallo que se dará, por el ilegal pago de US$15 millones a Vladimiro Montesinos, no solo le pondrá el cartel de culpable, sino que le cubrirá el rostro entero con el título de "corrupto". Alberto Fujimori prácticamente se ha declarado culpable en este caso, y lo que vendría el lunes sería su tercera sentencia condenatoria, aunque con algo que la diferencia de las anteriores, pues aquí no hay dudas de ningún tipo sobre el motivo por el que le entregó dinero del Estado a Montesinos: fue por complicidad y corrupción. ¿Seguirá diciendo que no cogobernó con el ‘Doc'? Los peruanos podrán discutir sobre tendencias políticas, que por cierto a veces no son tan claras. Pero donde no hay discusión de ningún tipo, es al percibir la corrupción. Hace poco, en este gobierno, un primer ministro tuvo que dejar el cargo por sus vinculaciones a un hecho de corrupción. Y la reacción de los ciudadanos fue de una indignación tremenda. Lo mismo pasó con casos como el del congresista que comía pollos casi todos los días, o con el de aquella que contrató a su empleada del hogar como asesora. Que ahora Fujimori sea declarado corrupto, podría afectar al fujimorismo, considerando que el único ofrecimiento concreto de Keiko Fujimori de llegar al poder, es el de liberar a su padre. ¿La gente estará de acuerdo con dejar en libertad a un corrupto? Y aún faltan otros casos más.
Para muchos el corso de Wong es una tradición más de las Fiestas Patrias, pese a que desde hace poco más de un año su nombre suene más a Chile que a Perú. Este año, los limeños se quedarán sin el tradicional pasacalle que organiza la reconocida cadena de supermercados -al menos en el mes patrio- debido a la gripe AH1N1 que nos invade, y que por cierto hoy ha cobrado su octava víctima mortal. El anuncio de la postergación del corso lo hizo la Municipalidad de Miraflores, bajo el argumento de que se trataba de una medida preventiva frente al avance de la gripe porcina. Así que este domingo no habrá pasacalle ni bailes de los trabajadores de dicha cadena y no se sabe si esta celebración se realizará en alguna otra fecha de este año. Pero mientras esto ya es una decisión tomada, preventiva como se dice, el gobierno aún no se pone de acuerdo si también cancelará el tradicional desfile militar de Fiestas Patrias, que es el otro gran certamen masivo tradicional de estas fiestas. Mientras el Ministerio de Defensa ha confirmado que este se realizará de todos modos el 29 de julio, el sector Salud ha dicho que el asunto aún se evaluará. Por lo pronto, las tribunas para el desfile militar ya empezaron a levantarse en la avenida Brasil. Este es el panorama que se vive en las vísperas de nuestras Fiestas Patrias en tiempos de gripe.
Cuando ya todos se habían olvidado de Antauro Humala, la alerta de su inminente orden de libertad lo devolvió a las primeras planas. No obstante, un día después de este anuncio, ya se empiezan a ventilar discrepancias internas en el Tribunal Constitucional debido a esta decisión. Pero ese no es el único detalle. Según fuentes del Poder Judicial, antes de que el TC ordene la libertad de Antauro, se debería tomar en cuenta que una de las principales razones de que este aún no tenga sentencia, se debe precisamente a que el etnocacerista fue expulsado de la sala que lo juzga, por mala conducta, hasta en cinco oportunidades. Antauro fue echado el 21 de julio y 13 de octubre de 2008, y también el 23 de febrero, el 11 de mayo y el 9 de julio de este año. El Poder Judicial habría informado al TC de estos hechos -y de otros considerados como obstruccionistas al juicio-, con la debida antelación, por lo que la orden de libertad no debería darse. Antauro Humala fue encarcelado el 3 de enero de 2005, debido a que lideró la toma de una comisaría en Andahuaylas. Su juicio por el 'Andahuaylazo' se inició 15 de enero de ese año, pero la etapa oral, recién empezó en marzo de 2008. Tres meses antes, el Poder Judicial dictó una prórroga de su detención por 36 meses más, debido a que se había vencido el plazo máximo de detención sin sentencia, que es de 36 meses.
A los periodistas cinematográficos peruanos no les gustó nada las medidas de ‘seguridad', para evitar la piratería, impuestas por la distribuidora de la nueva y esperada película de Harry Potter. Esta molestia hizo que hoy, que iba a realizarse la función de prensa, ninguno de ellos asistiera. Según reporta La Vanguardia de México, los hombres de prensa consideraron como un maltrato que Warner Brothers les exigiera que antes de ingresar a la sala, no solo dejaran sus celulares en la puerta, sino que firmaran un papel comprometiéndose a no grabar ni fotografiar la cinta bajo pena de ser entregado a la Policía.
Aunque la lideresa de Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores, trate de minimizar el pase del congresista Martín Pérez en el gobierno, diciendo que se trata de una decisión personal y que no compromete a su agrupación política, el hecho también significa una reducción más en su bancada, que ahora tendrá 12 integrantes. Pérez, flamante ministro de Comercio Exterior, trabajó de forma cercana al gobierno cuando presidió la Comisión Anticrisis del Congreso, y esta habría sido una de las razones por las que se decidió su inclusión en el gabinete. Antes, UN ya había sufrido la escisión de los congresistas Fabiola Morales y Wilder Ruiz, quienes ahora forman parte de Alianza Nacional, un grupo parlamentario afín al régimen. Asimismo, Entre sus congresistas ‘perdidos' están los legisladores José Luna y Elsa Canchaya, aunque esta última, suspendida por haber contratado como asesora congresal a su empleada del hogar, fue reemplazada por su accesitario, Hildebrando Tapia. Quizá el caso de UN no sea tan crítico como lo sucedido con la alianza UPP-Nacionalismo, que se partió en dos apenas llegó al Congreso, pero sí viene sumando cuatro votos menos de los que obtuvo en las urnas en 2006.